ORDALIA AYER Y HOY
LA ORDALÍA AYER Y HOY
Revisando un artículo aparecido en quincenario Punto Final firmado por Luis Matinni, se afirma “en pleno reino de la sociedad jurídico –racional (capitalista o socialista), en pleno estado de derecho pareciera que subsiste de contrabando la Ordalía, el Juicio de Dios, que se creía erradicado de la sociedad occidental a partir del siglo XII. Como se sabe la Ordalía era un método jurídico antiquísimo que con normas canónicas atravesó muchas sociedades paganas que cristianizó y “civilizó” y que consistía en someter al acusado a pruebas físicas como caminar sobre brasas, sostener con la mano un hierro candente, meter el brazo en agua hirviente, beber veneno etc. Si no se moría o quedaba apenas afectado, era inocente porque Dios habría dispuesto formas para que el cuerpo resistiera las quemaduras y el mal que fuere. Por ello se le llamó también el juicio de Dios.
Este escritor se pregunta luego “si no es una Ordalía exigir a los militantes revolucionarios, activistas o cualquier persona detenida y torturada, resistir la tortura, como prueba de su fortaleza, lealtad a la causa, valentía y sinceridad de sus actos.” Y lo explica en relación a la desconfianza que le merecían a Hebe de Bonafini, integrante de las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina- los reaparecidos, después de haber sido apresados y torturados. Para este revolucionario constituye una herencia de las organizaciones armadas y no, de los años setenta “ cuerpo de creencias con sus matices tuvo enorme fuerza en el movimiento revolucionario argentino. La paradoja es que pareciera ser que cuanto más marxista- o sea- supuestamente mas laico, material y racional – más se arraigaba la superstición de la Ordalía mágico religiosa. Dicho de otro modo fuimos más cristianos que los propios cristianos”. Enseguida asegura que la prueba de fuego, aún mayor que dar la vida, se suponía por ejemplo que los cuadros del buró político del PRT ,estadio supremo de la evolución tipo darwiniana –no podían ser quebrados en absoluto, los del estadio siguiente un poco menos absoluto, y así sucesivamente hasta la categoría de simpatizante, en donde dada la insuficiencia ideológica, era esperable tal debilidad. En seguida acota que cuando los Tupamaros propusieron el estilo maqui, que consistía en pedirle al apresado soportar cuatro horas de tortura antes de confesar para dar tiempo al resto, lo argentinos respondieron con argumentos escolásticos diciendo que esos criterios eran productos de una ideología burguesa por lo demás derrotista” Luego confiesa que ellos se dejaban llevar por la épica de la Historia de la revoluciones y aclara “ los ganadores suelen contar la historia como épica burgueses o socialistas, ganadores al fin y al cabo porque ese modo de ver la historia es inherente al poder” Además considera muy particular el caso de los maquis franceses que sabían por experiencias que no puede saberse a priori, cuanto es capaz de resistir el cuerpo humano y menos reglarlo con darwinianas categorías orgánicas” de hecho los propios rusos desconfiaban de los lograban escapar de los nazi y preferían ajusticiarlos por las dudas. Concuerda finalmente con Luis Franco cuando afirmó que Nuremberg debió haber colgado a Hitler, Churchill, Roosvelt y Stalin.En estas disquisiciones revolucionarias filosóficas se hecha de menos la consideración fundamental, somos seres humanos, imperfectos pero perfectibles. La ideología y la, práctica revolucionaria corren a veces por senderos distintos. Acaso nosotros no desconfiamos de los compañeros que después de ser torturados por años, lograron salir de esos infiernos para entra al nuestro, sin libertad de pensamiento, sin libertad de libre asociación, caminábamos como páramos sin rumbo por las calles de la Patria, ni la ideología, ni la consideración humana lograron restituir la confianza que había antes de la dictadura, aún así, el holocausto del chile libertario lo encabeza el Compañero Presidente Allende, tras el todos lo idealistas del mundo. Escuchaba a un destacado docente universitario Mauricio Israel, cuando mostraba su libro en la feria del Mapocho que para él era incomprensible que el Presidente Allende no hubiera hecho uso de todas las facultades que le entregaba la constitución de 1925, para enfrentar la insurrección, es decir, aplicar estado de sitio y ordenar la represión. La respuesta, Para Salvador Allende, el idealista por esencia, era necesario respetar la vida, para Salvador Allende la coherencia entre discurso y acción era palabra de hombre. Al final los traicioneros la están pagando.
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